Eran topos.
Aquellos hombres eran topos.
Cada aurora tendíales nuevos atajos
y no se distraían de la tierra.
Arar. Cavar.
Imprimíanles fuerza las campanas
para medir el sol por sombras
y en el fondo del pozo contemplaron
los reflejos del rayo…
Fue la tierra su único juguete
Arar. Cavar.
Y fuéronse curvando
y curvando sus cuerpos lentamente
Cavando amaban.
Arando oraban.
BOCANADAS
DE SOL EN EL INVIERNO
Tenían los cuerpos el tacto áspero
de la encina y sabían a humo
las lenguas de las llamas.
Los afanosos pájaros buscaban
comida entre la nieve
y enseguida eran blancos.
Se quebraban los espejos de hielo
en formas caprichosas cuando un niño
les lanzaba guijarros escarchados.
Bocanadas de sol en el invierno
hacían brillar las cristalinas lenguas
de las tejas. En el aprisco
nacían sin parar nacarados corderos.