Las lunas del antaño acaso sean
como nosotros
las
seguiremos viendo.
.
Es la de invierno levantisca
montaraz como una loba escuálida
como el cierzo gélida insensible
como un espectro niña y paliducha.
Vuélvese hermosa tras las lluvias
y es su cuerpo el murmullo del deshielo.
En sus cabellos lleva la ilusión de las flores
y en su talle la alegría más adolescente.
Con el verano se hace altiva inalcanzable
tan madura y dorada como las mieses rubias
morena inconsolable de pechos atractivos
y platónicamente se ha de amarla
Luego viene la mutación de otoño:
es blanda grande llena de humedad
con recuerdos de brasero cercano
eterna y mimosota como un vellón de lana.
Las lunas del antaño acaso sean
como nosotros
las seguiremos viendo .