DESCENDIENDO AL INFIERNO
Una rata cruza de lado a lado mi pensamiento
La mirada seca de la depresión es de sufrimiento
Estoy recluido por la impotencia en el vacío
Solo deseo llorar y dormir. Dormir y llorar por siempre
No sé si marcharme sin hacer ruido. Sin explicaciones
Observo la vida y no veo más que el asqueroso cuerpo
De una vieja obesa y desdentada oliendo a cebolla
Ella intenta reanimarme, besándome boca a boca
Me acaricia los genitales, mientras trasboco sobre ella
¡Me importa un bledo o sexo fresco!
Creo que vale la pena dejar mi vida sin final, sin epilogo
Todas podrían inventar los colores violentos de la
tormenta
Sin recurrir a las mentiras necesarias, que maquillan los
versos
El dolor se coaguló, en las venas de mis sueños
No se si valga la pena volver a vivir el amor o imaginarlo
como los condenados a cadena perpetua
se ven como peces, aves, o ciervos ¡volando!
Los ojos no mienten. Sé que nos amamos. Sé que
nos odiamos
La jaqueca no es más que un muro de hormigón
entre nosotros
La poesía comprometida, no es más que la imagen
real
danzando desnuda sobre un espejo de sentimientos
¡Sobrevivir en medio de tanta miseria es todo un arte!
¡Todo con ella me aburre! ¡Me irrita ¡ ¡Me
pone nervioso!
Sé cree niña y bella, como si el tiempo se hubiese
olvidado de ella
¡El tedio se convierte en una dulce costumbre
mientras el destino me aleja de la locura y la magia
de ese amor alucinante y trágico como todo lo bello
¡Con ella pudimos vivir el cielo y el infierno!
¡las cumbres y los abismos! ¡Ella simplemente
desapareció!
Sin recuerdos... sin cicatrices ¡Sencillamente se esfumó
¡ |
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