Absorto contemplo
el insondable abanico
Ninguna alternativa
permite el lóbrego destino
La pasión ígnea luce
cual monolítica replica
esculpida en el recuerdo
Las lágrimas de la esfinge
me roban un nostálgico suspiro
El frio de mi vida
me enceguece ante el paisaje
Ni una estrella ni un mojón
brillan para orientar mi incertidumbre
El destino se devoró
Las huellas del regreso ¡Se desdibujó la última
esperanza,
que era el as que reservaba!