No quiero pensar en ti...
pero no puedo.
El farolillo del alma
me has encendido,
ardo por dentro...
Lo encendiste la noche
de las candelas
cuando las madres duermen
Y las viejas brujas con sus escobas,
Acechan, rondan las casas;
con sus conjuros,
¡Vuelan y vuelan!
No quiero pensar en ti,
¡Pero no puedo.!