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Los lápices de la noche, escriben al ritmo tenebroso
de las sombras: ¡Historias fantásticas, pero
fantasmales!. No es fácil evitar la impaciencia, cuando
se aguarda al destino en una cita a ciegas. Ayer pudieron
llover peces del cielo, pero como siempre, el premio gordo
del infortunio, lo ganaron los informales. Por falta e imaginación,
los periodistas solo consideran noticia a la violencia y a
las hecatombes. Oscilo como una hoja entre absurdos polos,
intentando apagar los incendios de la incertidumbre. Siento
mis alas como las de un gorrión, intentando salvar
su nido del corazón de una tormenta huracanada; después
de las grandes inundaciones, reina un profundo silencio; la
ciudad se siente y se respira más limpia; para los
damnificados es un leve suspiro, para reedificar o recoger
los escombros. La historia de la vida, no es más que
un rosario de historias absurdas; quizás soy fruto
de esos cuentos irónicos o de esos poemas breves que
se sienten inconclusos.
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A
LOS BESOS DE UNA AMANTE (I) |
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Soy
la nueva voz de los silencios profundos. He reencarnado al
grito desesperado de los náufragos, cuando se adivinan
dentro del vientre antropófago de un monstruo.
Hemos emprendido cruzadas que nacieron perdidas, como todo
lo que nace sin corazón o se engendra con mala sangre.
Hay cartas que el tiempo desempolvará con vergüenza;
e historias vergonzosas, que el tiempo intentará empolvar.
Hay misivas que se envían sin ningún objeto
y otras que intentan brillar como una estrella, para evitar
que se arruinen nuestros sueños. Hay versos que intentan
acciones desesperadas para satisfacer en un mínimo
a otras almas. Hay manos caritativas que se impacientan, cuando
se sienten impotentes frente al fracaso o a los chillidos
malcriados de los necios.
Tenemos que aprender a navegar la
tierra y a superar esos momentos apocalípticos, que
nos ajusticiaron sin razón alguna y nos desplazaron
a vivir aventuras sin rumbo. Todos crecemos con una aureola
de sueños y creemos que existe un Olimpo, que nos puede
deparar una vanguardia gloriosa. Soplan vientos límpidos
e inocentes, que hacen girar como una veleta mi luna. No siento
como un delito, al tiempo que se cree perdido por dedicárselo
al creacionismo poético, al bucear imágenes
y castillos de naipes. Regresaré a buscar nidos perdidos,
en la arboleda que sobrevivió a las rutas del fuego.
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Nuestro mejor amigo en la juventud fue nuestro padre y nos
enseñó a apreciar a la vida, a la naturaleza,
a ver personas en la gente, a que todos somos iguales y merecemos
el mismo respeto; nos inició como caminantes exploradores,
ya que como un excursionista e los Andes, fue de los pioneros
del escultismo.
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Jamás olvidaré los campamentos en Pedro Palo,
ni los momentos que compartimos confeccionando carpas y morrales,
entre toda la familia. Los mejores años de mi vida
los ajusticié, por insistir en caminar descalzo como
esos tontos que creen que el empuñar un remo, los hace
marineros expertos.
No fue fácil aprender a vivir soñando viajes
o aventuras, o tener por Capitán a un marino que se
embarcaba siempre hacia la selva o destinos que muy pocas
veces aparecían en el mapa; solo recuerdo que nunca
nos hablaba de la guerra, de las masacres guerrilleras, ni
nunca le conocí amante alguna. De él siempre
recordaré las tertulias con sus amistades incondicionales
y del alma, a quienes llegué a considerar: los filósofos
de mi vida. Sin razón alguna, todos aceleraron su vuelo
como Ángeles despistados. Siempre los rememoraré
por esas idioteces que eran un elixir de carcajadas y una
toxina burlona de una realidad política y social que
daba lágrima. ¡Nuestra realidad ha sido un eterno
nocturno! Donde todos formamos parte de un absurdo elenco
de actores y actrices. Por esa época llegó la
ardiente primavera de los años 60 y fue como saltar
de la prehistoria al modernismo; fue una época de tornados
y de huracanes; desde entonces me olvidé de mi mismo,
por intentar darle una forma a mi vida; creí que la
pluma podría reformar al mundo y desde entonces, los
ideales me desterraron a vivir acelerados y absurdos vuelos,
ricos en una tensión didáctica y en fracasos.
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