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El destino absurdo de los veranos de nuestros paisajes, es:
¡cabalgar! Vivimos andando sin aprender a desnudarnos,
sobre el rocío del césped.
Sería hermoso que las almas desnudas fuesen idénticas,
sin lucir agotadas. Reímos pero sólo inspiramos
lástima, cuando nos ven marchitos y sin ideas. No sé
cómo elegir palabras para qué se comprendan,
los secretos de los versos. El sentido de mis metáforas
son más palabras sonoras, sueltas al azar.
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CANTO
A LA VERGÜENZA DE NUESTRA HISTORIA |
Disfrute del crepúsculo bohemio o de algunos castillos
que no inclinan aún su cabeza. Me fastidia que la historia
calle sin vergüenza, con ironía inerte.
Es extraña la luz de los corazones que cantan, cual
doncellas empolvadas. ¿Será que debemos ser
jóvenes para cabalgar, cuál infieles hacia la
lujuria? ¿Por qué tiene que ser triste la soberbia
de los enamorados, de las prostitutas? ¿Por qué
las hostias de las mujeres desconocidas generan oleadas de
felicidad? ¿Será que los caminantes de la alegría,
podemos comulgar con ardor púrpura? ¿Vibrarán
las trompetas como los cascos estallantes, del tropel de demonios?
¿Se despertarán las conciencias cuando interpreten,
a los papeluchos?
Para alcanzar la libertad hay que cabalgar ¡cabalgar
hasta alcanzar, la liberación! ¡Cabalgar como
abanderados de los sueños, de las pieles enamoradas!
¡Cabalgar como el perfume linternero y seductor de los
polvos de ellas! Dejemos que la luna desgarre nuestros sueños
y galopemos cuál cometas. ¡Leedme! Si queréis
perder la razón y ligarse al pecado ¡leedme!
El mensaje resplandecerá como un canto resucitado de
la Polimnia electrónica. Cual pavor de los gritos suplicándole
piedad, a la vida genocida. Murieron más campesinos,
de los que debieron haber muerto ¡murieron todos! Ya
no se escuchan risas de niños, mugir al ganado, relinchar
a las bestias, cantaron los gallos. La muerte y la desolación
cuál lesbianas, habitan a las ruinas del abandono.
La guerra no ha dado tregua entintando ríos, montañas
y campos con sangre. No sé si son soldados o muertos,
los que gritan: ¡Presente! ¡Presente! ¡Presente!
Ese canto se escucha como la risa de la ironía, de
la oscuridad que se derrama por el tiempo. La justicia social
es inaccesible para los de abajo ¡sorpresa sería
recibirla! El frescor sonríe cuando recibe algo de
muy poco o nada del demasiado, que usurpa la garra del cuervo
murte. ¿Será disidencia baldonar al Dios, que
no da nada a cambio de las oraciones?
Me siento desnudo como un tornado, al borde del precipicio
suicida. ¿Será que el silencio de la ruina,
ilumina a los ciegos que imaginan una bandera? ¿Quién
le robó los sueños a los ideales que gimen y
trinan, por una oportunidad? No bramemos cual degollados ¡Galopemos
cuál sables, contra los verdaderos asesinos! |