EL
DISCURSO DEL ESCRITOR |
El Escritor ha sido
invitado a dar un discurso a la universidad más importante.
Debido a los problemas del tráfico, a los embotellamientos,
a la mala movilización, llega con algunos minutos de
retraso. Pero no importa, ya no hay tiempo para las explicaciones,
le dicen, mientras apresuradamente lo conducen por los pasillos
al auditorio.
La sala se encuentra atestada de público, y pocas veces
el Escritor ha visto tanta concurrencia. Y aunque viene provisto
de un cartapacio con su discurso, se asusta una vez frente al
público, lo asaltan las dudas. |
El presentador le pasa el micrófono,
una vez hecha las presentaciones de rigor, mientras el Escritor
advierte, al igual que en otras ocasiones, que hay cosas demás
dichas por el presentador. ¡ a quién puede importarle
realmente los títulos de mis obras anteriores y esa alusión
a mis supuestas publicaciones en el extranjero! Exclama..
Y entonces resuenan algunas carcajadas y los aplausos convencionales.
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Se produce una pausa, un silencio,
y el Escritor toma finalmente la palabra.
La primera reflexión que quiero hacer, dice. O mejor
dicho, esta vez quiero comenzar con una pregunta. ¿Están
dispuestos a oír la verdad? Pregunta el Escritor sin
dejar de mirar al auditorio, tratando de observar el primer
impacto causado en sus oyentes, pero no puede, debido a la miopía.
Porque la verdad, continúa, como ya saben, no deja contento
a nadie, y por eso los escritores optamos por la mentira. Sólo
de esa manera nos granjeamos audiencia.
Se oyen otra vez risitas entre el público.
La verdad genera enemistades, continúa. Ya lo hemos visto
a lo largo de la historia. Quien dice la verdad corre muchos
riesgos, y el peor de todos es el de ser rechazado. A nadie
le gusta que le digan cuatro verdades, advierte.
Otra vez risas entre el público.
Tenemos el caso de los profetas, de los sabios y de los mismos
docentes, que apelan al decir verdadero, a la veridicción,
exponiendo muchas veces su prestigio y hasta su vida misma.
Muchos fueron a la hoguera por decir la verdad. Otros optaron
por beber la cicuta, tras negarse a no decirla. En cambio los
escritores buscamos otra forma para expresarnos. Una forma disuasiva,
una forma envolvente y encubierta, nos disfrazamos, usamos caretas…
Ahora un silencio sepulcral invade repentinamente el auditorio.
Precisamente para no ser rechazados, continúa el Escritor,
sino aclamados, e incluso, admirados. Nosotros, los escritores,
sabiendo del peligro de la verdad, optamos por disfrazarla con
mentiras. Eso da mejores dividendos. Ya ven ustedes, por tomar
un ejemplo, y acaso el mayor ejemplo en nuestra lengua es el
Quijote, donde, sabemos, reina la mentira. Esta obra es la prueba
más contundente de lo que estoy tratando de abordar.
En consecuencia, nos gusta más la mentira que la verdad,
porque la verdad duele, provoca y desconcierta. En cambio la
mentira agrada y satisface. Podríamos decir entonces
que la mentira es dulce y la verdad agria. Esa es la cuestión.
El auditorio comienza a inquietarse. Se oyen carraspeos, murmullos
y algunos, incluso, comienzan a retirarse silenciosamente de
la sala.
Yo, dice el Escritor, que ha notado el desasosiego del público,
en esta oportunidad estoy hablando de una verdad inquietante,
estoy confesando la verdad de la literatura. Una verdad que
no agrada a quienes se han retirado, ni tampoco a los que aún
permanecen en sus asientos. Les estoy diciendo entonces que
la literatura no es más que una gran mentira, y que todos
mis libros son en definitiva una forma de expresar la verdad
por medio de la mentira, porque no existe otra manera de hacerlo
sin provocar incomodidad a quien la dice y a quienes, en este
caso, leen o escuchan.
El presentador se incomoda en su asiento, mira el rostro perplejo
del Decano, a los profesores presentes, que han insistido en
traer al Escritor a la universidad y ahora le insinúan
claramente que lo corten, haciendo aquel típico gesto
de corte de cuello. Entonces intenta tomar el micrófono
para hacer un giro en la conferencia. Pero el Escritor lo ignora.
Continúa su discurso. El discurso del Escritor, es el
título de esta conferencia, indica. El discurso del Escritor,
vuelve a repetir, para que no lo olviden, reitera. Los escritores
somos mentirosos, concluye, devolviendo el micrófono
al presentador. |
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El
relato"El discurso del escritor"
es un cuento original del escritor chileno Miguel de Loyola,
escrito en Santiago de Chile en marzo de 2012. El original
de la ilustración está tomado del blog del dibujante
y humorista peruano Álvaro Portales
Otros relatos de Miguel de Loyola : Tamaño
de la bandera |
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