Imaginemos
dos personas
en un cafetín
Descubiertas
se tensan para no hablar
El ejercicio sería:
miradas pugnando
sin variar al mismo punto en una
taza
para nada solitaria y vaga porque
asiste
otra vez a ese tipo de historia fluyendo
de improviso cesa todo goce o
incluso germina el silencio
en continuo
ascenso sin importar si entran en el poema
subyugados y con espasmos
paralelos a la creatividad