Me
doy de golpes al verte enclavado en gotas de sangre
que son doblemente espejo, de un corazón umbilicalmente
amargo y dulcemente imagino los suaves de tus ojos claros,
sin sabor y sin olor me saben sus palabras agrestes
que consumen en una agonía extrema donde aprieto los
dientes y al mismo tiempo resuena un tiempo enigmático,
están ahí, mas consigo olvidar mis penas de
espinas,
y resurjo en un mar de lágrimas convertido en un
destino sonriente de mi propio vivir.