Quizás
amor sea la eterna ausencia.
El dardo clavado en la fiel herida.
La lluvia vieja de una melodía
sin fin en el desierto mundo del sinsentido.
El crepitar del volcán cada octubre,
jacinto del aroma en el recuerdo.
El temblor entre las lágrimas negras,
y la albura del lirio entre amapolas sedientas.
Quizás amor sean las hojas verdes
que nos labran.
La infinitud del universo.
Y la sangre siempre acelerada.
Las torpezas.
Los olvidos.
La canción desesperada
que ya nunca ronda la casa.
¡Y mil lluvias de caracolas
que de rocío azul nos empapan...!
La eterna sed que persigue y sigue...
El amor que solo llama.
Las manos tristes que amamos...
El alma que en pena vaga.