EL
CISNE DEL EBRO
|
|
El
Ebro siempre ejerció en mí una especie de fascinación,
quizás por la belleza de su caudal que avanza indómito,
como con crestas espumosas que alimentan la ciudad a su paso,
dejando en sus orillas verde frescor, quizás por tener
un halo de peligro, de pozos traicioneros, de rincones mágicos
y recónditos.
O por ser esa estampa de postal perpetua al lado de la basílica,
como un símbolo insustituible de esta ciudad.
Pero hay algo más que me atrae del rio Ebro, hay un
personaje ligado a él, que tiene una historia muy romántica
detrás.
|
|
|
| |
Si te
acercas algunos días a su orilla podrás ver
de lejos un blanca silueta con alas majestuosas, y si quieres
acercarte aún más, distinguirás que esas
alas pertenecen a un cisne, bello y altivo como todos los
cisnes, solo que a este en concreto, que habita en el rio
Ebro, siempre lo veras solo, y es por una razón, su
pareja murió a causa de un anzuelo que un pescador
dejo perdido en el rio y desde que enviudo, se le ve triste
y solitario, su vida no volverá a ser igual, nunca
volverá a tener otra pareja.
Y es que los cisnes cuando aman, aman para siempre… |
|
|
Relato seleccionado por la escritora©
Pilar Guzman Sopesens, para su publicación en la revista
mis Repoelas:
El cisne del Ebro
|
|
|