como el bluesman ciego que
acaricia una guitarra
como el que lanza los dados y cruza los dedos
como el que salta al vacío y cierra los ojos
como el que trata de recomponer los fragmentos de un deseo roto
como el que se prepara para el combate
como el que ha vendido su alma al Diablo
como el que en silencio murmura una plegaria
como el que camina a tientas por una oscuridad perfecta
como el que pasea descalzo sobre brasas ardientes
como el que tiene sed y es incapaz de saciarla
como el que falsifica sus sueños
como el que yace panza arriba en un charco de sangre negra
como el que ha desertado de las caricias
como el que ha caído en la trampa
como el que espera, con sigilo, agazapado, a que llegue su hora
escribir
para quitarse el miedo de encima
escribir
porque no queda más remedio
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