…Una vez lo oí:
lavaba el mundo
sin ser visto, noches enteras,
cierto…
(De Cambio de aliento. Paul Celan)
todo concluye irrefutable:
dirán que estelar [con todos
incluidos largamente y un cierto manifiesto de lo fingido]
¿en todo comienzo se engendra el estado enajenado de
la pura
desnudez? lo veraz gana espesura camino del núcleo por
la periferia
conduce su levedad lo claro y cuando la sutileza de la violeta
atraviese
la Piedra de lado a lado aquel –el que abocado en su materia
acoja
en sí el derrotero del Escriba– concluirá
con todos hasta la saciedad
/releyendo al unísono/ las sentencias que inciden en
el Natalicio
el que sin desmayo y en medida inspire bendición –aun
lapidada–
entone el ritmo secreto del verbo [¿toca a todos? ¿en
todos late
esa constancia?] el pensamiento entonces como la Piedra
––hacia donde se puede ser en otro trance:
rueda fósil desde la alta luz
––hasta donde se prenden hogueras ¿o se ciegan
minas? sobre lo llano
––por donde se barruntan estampidas ¿o entierran
clamores? a lo hondo
––donde la última hoja desprendida ¿o
el único astro oscurecido?