PACTO
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Ahora que ya se acerca,
remolona,
en estos tiempos de la edad tardía,
yo te propongo un pacto de cristales:
a quien se lleven antes los radicales libres
que el otro le celebre lo vivido.
Si por casualidad vemos que el pulso,
–el pulso y la memoria tan ansiados–
obtiene proyección y se reencuentran
en alguna galaxia incomprensible
que el otro vaya haciendo una casita.
Si la cosa se queda en la neblina
y sólo bruma y nada nos envuelve,
que el otro beba en días y minutos
una doble ración en homenaje
del cuerpo que se fue con tanta pena.
Si el tiempo se prolonga y en suspenso
quedan confirmaciones de las dudas,
que el otro aprenda a controlar el ritmo,
recuerde lo del pájaro en la mano
y goce, sufra, cante y no se doble.
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