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infancia son recuerdos de patio y de tebeo,
de jugar en la calle y baños en el río,
de una novia secreta y un secreto deseo
que en las noches mudaba en leve escalofrío.
Mi infancia es ese espacio que guardo entre mis cosas
más íntimas, más claras, más
bellas y queridas.
Tiene la transparencia y el color de las rosas,
y siempre fue conmigo aunque tuve otras vidas.
Mi infancia es como un fuego que jamás se consume
y da calor al hombre que dejó atrás su infancia.
En el eco del tiempo conserva su perfume,
imán que por el aire deshace la distancia.
Mi infancia me acompaña cuando ya estoy tan lejos
de aquel niño que fui y se llevó el olvido.
A veces, me rescata de mí, si en los espejos
naufraga la mirada del hombre en que me mido.