esde qué sima surges hasta mí?
Acepto tu llamada en medio de la noche,
y cruzo las regiones detenidas
en el atlas polar de la memoria.
Soy un sonámbulo por los laberintos
que confunden mi paso hasta tu rostro,
soy el dudoso peregrino que tiene,
ante sí mismo, miedo del espejo.
Soy él, sí, pero sigo adelante:
buscando una señal que te defina,
que me indique la forma de encontrarte,
de desvelarte al fin de tu misterio,
y acercarte a mis ojos con luz propia.
(Ya parece por fin que te he encontrado,
parece que te muestras azul a mi deseo,
y, sin embargo, vuelves al origen:
a tu mágico origen de penumbra y estrella.)
Será ése mi destino: andar errante
detrás de tu desvelo, y siempre hallar
estelas de tu paso, dulces llamadas, fugas
que son de ti, pero que nunca
alcanzo a detener, y hacer palabra.