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EN devenir numérico
la
quietud esboza un alma inaudita:
frontera donde el ser más allá
del tiempo huidizo mide infinita.
Sobre el color o sobre el sonido
la luz se escucha música azul,
o aroma el tacto dulce de la úl-
tima razón ajena al sentido:
pues define en su vivo artefacto
bello lo imprecisamente exacto.
Diez
décimas decimales (2ª edición, 2010)
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