HE
VENIDO A ESCUCHAR
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Pero vuelvo a escuchar
Ese rumor que purifica,
El de los más humildes,
El de aquel aguador que en la medina,
En la puerta de entrada y con un traje antiguo,
Agitaba la esquila para llamar a todos
A un espacio perdido
Imantado de música.
El de los curtidores
En círculos dantescos tan hermosos
Con sus policromías malolientes,
Sumergidos en líquidos
Para tintar las pieles y los paños,
Sumergidos en círculos
Para poder sobrevivir.
El rumor de artesanos sometidos
A los ruidos, al fuego,
A virutas y escorias
Que condenan el aire que respiran.
El de aquellos ancianos que en la plaza
Conversaban ajenos a quien llega
Y tejían la tarde tan cercana a las ruinas
De la antigua ciudad
Con sus hermosos rostros patriarcales.
He venido a escuchar,
Siempre a los más humildes.
Conozco la belleza desde abajo
Y sé que siempre se halla vinculada
Al corazón del hombre.
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cuatro
poemas de José Luis Puerto
He venido a escuchar
Canecillo, ermita de Calatañazor
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