| AVENIDAS
DEL TIEMPO (II)
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Juega con tu
tristeza, chiquillo.
Ovíllate en un claroscuro, fuera del mundo.
Coge el calor y la rabia,
la furia de tus cenizas,
y abre la herida.
Pinta con sangre en las paredes de los que no te verán,
para quitarte del rostro esa luna ahogada y vieja.
Haz pedazos los relojes, los olores, los recuerdos.
No volverán para arreglar lo que hicieron.
Pero tú no te marcharás jamás. |
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