Están ahí presentes
En todos los momentos de mi vida
Como figuras de la protección;
Me llega de sus almas
Esa sustancia dulce del afecto
Para curar la brasa de la herida.
Recibo de sus manos
Esa dádiva limpia de la entrega
Que no me pide nada, sino ser.
Están ahí, les abro
Y les he abierto siempre
Las galerías de mi corazón.
Conozco la alegría
Que albergan sus palabras
Y la trama invisible
De su delicadeza,
Como vendas benéficas que curan
La turbia mordedura que hace el daño.
Me siento protegido.
En todos los momentos de mi vida
Están ellas ahí,
Las siento como un don
Que se me hubiera dado
En esta travesía tenebrosa
Para ponerme a salvo de lo oscuro.
Y doy por ello gracias.
|