POBRES DIABLOS
|
Para
Harkaitz Cano
Aunque nos cueste admitirlo
cómo nos alegra
comprobar
que aquel viejo colega
-al que no habíamos visto-
desde vete a saber cuándo-
tampoco ha llegado
a ningún sitio,
que en el fondo no es más
que un pobre diablo,
como nosotros,
y que el cabrón de él
se alegra de lo mismo. |
| |
|
|
|
|
|