| |
El instante
del recuerdo perdido,
arrastrado por la corriente de antaño,
arranca un quejido en el pecho cubierto de años,
desde la soledad del cuarto del olvido.
Momentos borrados de la mente vieja,
entre las aguas que bañan el vegetal caído,
ser herido por la memoria que se queja,
de tantas historias que luchan sin sentido,
en la cabeza de la mirada ausente,
perdida sin reconocer en su mente,
a la madre y al hijo querido. ¿Y entonces,…
qué nos queda?
Hombres sin recuerdos frente al cristal del miedo, ¿Quién
es ese viejo del reflejo? ¿Quién a su vera
sonríe entre lágrimas de porcelana? ¿Qué
olvidaré mañana? ¿Quién soy, Dios
mío?
|