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También la noche hosca y despojada
es promesa de un reino. En la frontera
más viva es la esperanza del que espera,
pues ya pisa la tierra conquistada.
Soledad como agua derramada,
largas horas de alerta muy severa
y el árido cansancio de estar fuera
serán sólo recuerdo en la alborada.
A ciegas abre el alma sus sentidos.
Desnuda se reviste y fortalece.
La oscuridad alienta nueva audacia.
Para el nómada de ojos advertidos
el desierto es jardín que ya se ofrece
y para la esperanza todo es gracia.
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