Tuve que inventarte,
amigable,
para nombrarte, familiar.
Refugio de pescadores de almas, y
de piratas sin parche
guiñando sonrisas.
A tus arenas rojas arriban
turquesas olas, como caricias,
en calmo cabalgar, cadentes.
Islote desierto, habitado
de olvidos. Paraíso perdido
de navegantes, ya náufragos,
que nunca erraron el rumbo.
La Amparanza, sueño de isla,
lejos de mapas, en la ruta
de los supervivientes,
...ese será tu nombre.
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