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Estaba
profundamente decepcionada y disgustada por cómo se
estaba comportando, por eso, y por no haber sido capaz de
alertar a los que habían sido sus amigos de que debían
abandonar Berlín cuanto antes. Después de todo…,
ya nada le importaba. Su madre que la conocía bien,
sabía que tarde o temprano terminaría por cumplir
lo prometido, así que, la dejó en Madrid con
el bebé; eso sí, dejando las puertas abiertas
para que reconsiderara su situación. Intentó
convencerla hablándole del futuro que le esperaba sola
con una criatura, pero lo que realmente le impactó,
y mucho, fue cuando le comunicó que si entraba en razón
y regresaba ella sola a Berlín la aceptaría,
si no, solo sufragaría sus gastos durante una corta
temporada. Mi abuela creía que se trataba de una táctica
para presionarla, pero, aunque no fuese así, estaba
segura de que quería tener al hijo de Helmut, porque
sentía que a través de la criatura tenía
un trocito de su amor.
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