¿Quién
dijo que el amor es el pan de los pobres?
Hace tiempo que se nos vetó:
ahora sólo masticamos promesas tibias
en la intimidad
sin
hambre,
hace tiempo que la prioridad
es adorar la nómina que nos aleje
del impago de facturas,
hace tiempo que en esta tundra de cemento
los hombres y las mujeres con el alma cosida
a la entrepierna se erigen como supervivientes aptos,
hace tiempo
que aprendimos a conformarnos
con las sobras del pan podrido.