|
La
poesía me resuelve
en esa línea curva donde reposan mis ojos su insomnio
entre versos ajenos
cuando no te tengo
y me duelen las llagas de las paredes
que sin voz delatan al mundo y sus intrigas
sobre mí vertidas ahora.
En la penumbra sin sedas
escucho tu voz tenue
y el mundo sigue chillando
mientras yo me refugio en el silencio.
La tierra, el agua y el aire
saben de mi fuego de lucha callada
y el mar del desasosiego
espera amor
en el naufragio de las preposiciones
en los lugares de los acentos.
Te busco en la palabra impronunciable,
la que se oculta en los márgenes,
tras el espejo de la duda,
o tal vez
bajo la piel de esa farsa que es la vida
sabedora de su frágil fortaleza
y encontrarla rotunda y agonizante
tambaleándose sin red
en el filo de la esperanza,
extrañeza que cubre el tiempo
de una bruma gris;
mientras tanto
la luna llena tiembla en el agua con tu nombre
y yo velo tu sueño.
|