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poema de  Alvaro Fierro Clavero

INSTRUCCIONES PARA ESCUCHAR
DER ABSCHIED


Instrucciones para escuchar Der Abschied (La Despedida), sexto movimiento de la Canción de la tierra de Gustav Mahler


Para el músico Carlos Rodríguez Acosta


Aléjese. Sea lo contrario de lo que es usted para que al escuchar la música pueda viajar hasta su propio yo y al reencontrar su antigua identidad sienta de nuevo una alegría.

Descéntrese. Apostate de su interior. Sinviértase. Triviértase. Asómese a su carne mientras esplenden en su cabeza todas las melodías que en su interior transporta el espíritu.

Abandónese. Permita que se le anexionen las cosas que sin duda habrá a su alrededor. Cuando ya sea íntimo de la materia y no exista distancia entre lo que es usted y lo que no es, deje que a sus gargantas íntimas acuda el himno que anuncia los esponsales de su cuerpo con la claridad y la calma.

Destrónese. Abdique de su fragancia. Calcine su soberbia en las hogueras nupciales de su propio ocaso. Que sus moléculas caídas sean el alimento de la caducidad. Despoje su memoria para que cuando llegue al cielo no le queden recuerdos en que coleccionarse porque usted únicamente consista en no, en nadie, en nunca, en nada.

Auséntese. Regrese a su primera cantidad. Deje que los oscuros ríos lancen de nuevo su organismo a las playas internas de su madre, allí donde se inauguraba la existencia, y cuando sienta que la humedad innumerable le otorga un nuevo principio, permita que sus tejidos corporales se emancipen y disuelvan para acoger dentro de sí la música.

Abrácese. Descubra que tras su respiración la eternidad comienza y los murmullos de los astros duermevelan y, equidistadas de la muerte y de la vida, están las sílabas de admiración dichas por la boca de Dios cuando la luz nacía junto al Verbo y se expansionaba alrededor el universo como un soplo.

Escúchese. Que no han cesado nunca de girar las masas y mientras haya horas en el tiempo y el corazón nos siga la misión de la especie exige rememorar las hermosuras que la tierra nos brinda para fundar en ellas resplandeciente la verdad.

Despiértese. Deje que su mirada estrene el mundo mediante el temblor, que a sus ojos acuda la vibración pequeña que toda lágrima porta en su transparencia y aprenda a contemplar los sagrados recintos donde la realidad transcurre para todo lo que es capaz del mundo.

Arrójese. Abra los brazos en agradecimiento a la velocidad y la lentitud de su celeste biografía mientras suena la sublime orquesta y el director destila su desesperanza y el devocionado público imagina y dos seres agonizantes entonan con unción el canto último.

Perdónese. Convoque a todos sus cuerpos para consolarlos y decirle adiós a su pequeña sustancia y contemple su insoportable belleza mortal mientras asiste en silencio a este infinito réquiem de sus espacios y sus días.

De su quinto libro, «El sentido de lo que no sucede»

Poemas seleccionados por el escritor © Alvaro Fierro Clavero, elegidos por el autor, para su publicación en la revista mis Repoelas:





Colonizado corazón, libro de piropos

Instrucciones para escuchar Der Abschied

Sonata nº12 en La bemol mayor, op. 26


 


Página publicada por: José Antonio Hervás Contreras