La habitación
abre sus puertas de par en par
en un simulacro de incendio.
El paso ha de ser ordenado
para no sucumbir al pánico,
pero ella no puede moverse.
Su cuerpo, adherido al suelo,
no atiende a las sirenas.
No reconoce el humo.
No se dirige hacia la calle.
Son ya tantos simulacros
que, acostumbrada a seguir el ritmo
de los días, vive ajena al peligro.
Pero esta vez el incendio es real
y sola, en medio de una habitación
con las puertas abiertas de par en par,
se deja penetrar lentamente por las llamas.
(Lentamente)
Lentamente
pasea por su vagina
abrazada a la soledad.
(Oxímoron)
Lo que sientes y cómo te sientes
es un oxímoron.