Se pliega el tiempo a tu paso
frente al horizonte.
Ya no dice las horas.
Quebrado por el aire
sólo espera que alguien
deposite en la arena
un segundo absoluto
de soledad.
Descansa el tiempo; duerme
añorando el camino.
Sólo el cielo
anuncia la llegada
de las horas dormidas,
presentidas junto al mar:
más allá de la roca que separa
su deseo de tu nostalgia.
*Dalí