Toda
antología es una lista negra
que se lee del derecho y del revés.
Sobre el papel, por orden alfabético,
el Discurso Oficial hace recuento.
En su reverso, las ausencias enturbian
el sueño de los consagrados.
Viene el olvido y sopla.
Ya sólo queda lo que no estaba.
De los que estaban nada quedó.
“Buenas
tardes, damas y caballeros.
Bienvenidos a la presentación….”