Por un capricho del destino
nací mujer
volvieron al altillo los azules,
apareció el desencanto
en los rostros de la espera.
Nací mujer atada a la vida
con cuerdas de ilusión,
de cáñamo fortalecido
en años de sal.
Nací mujer enredada en un madeja
en la que por días pierdo la punta.
Nací mujer con ojos revueltos
por un mundo que me inquieta y me conmueve
al que trato de mimar,
mientras aprendo a ser poeta.
Nací hija, esposa y madre, aprendiz de día
felices
mala hechicera evadiendo complicaciones
Nací mujer,
no sería otra cosa.