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Ser
aire en el aire.
Palabras transparentes suspendidas en arbustos del camino.
Con la lengua del corazón escribir: claridad.
Resistir el golpe. Vencido el rojo sobre el blanco.
Refugiarse de las nieves perpetuas como íntima rebeldía:
al sol lo blando y creer, -aunque nadie más lo haga-
en la belleza de este mundo en ruinas.
Lejos del hielo y la barbarie, voz y conciencia son señales
de vida. A la intemperie vidrieras brillantes templan el lugar
y el instante, al que ahora vuelves para recorrer en la memoria.
Ser palabra en la palabra.
Sonido en tránsito, no parar el movimiento.
Nacer interminable y sin llanto.
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