Mi pequeña Habana es Cádiz
con su gente tan sencilla,
siento el olor de mi villa
al despuntar junto al cáliz
la plenitud tan divina
de la rosa en mi mañana
que salta por la ventana
bañada en fe diamantina.
Habana que se desliza
por tu piel desde el velero.
De Cádiz porta el salero.
De La Habana es mi sonrisa.