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poema de Noemí Mocco

ESA GORDA




¿Y esa gorda te gusta? Preguntó ella despectivamente al saber que él se había enamorado de alguien que no era ella.
Ella quien en su momento fuera la amante perfecta que él buscaba en aquellos días de lujuria y desenfreno, donde todo lo prohibido danzaba a flor de piel, marcando los cuerpos con ese sello del deseo descontrolado que los dejaba exhaustos, cada vez que sus cuerpos se cruzaban en la vorágine de la lujuria y el placer.
Verlos juntos le generó un gran resentimiento que la obligó a buscarlo, a provocarlo y a intentar tal vez, ese encuentro que ella trataba de recuperar.
Es que él es un gran amante, inolvidable, lleno de caricias interminables y de besos que llegan hasta el camino más profundo, rebasando los límites permitidos hasta lograr los orgasmos tan deseados, donde ella se meneaba de placer.
¿Por qué esa manera tan despectiva de preguntar? Dijo él.
Ella ardió de odio, de impotencia ante la voz de él, tan calmada.
¿Ya olvidaste que yo era tu hembra, donde satisfacía todas tus fantasías? Dijo ella con resentido dolor.
No lo he olvidado dijo él, pero eso ya es pasado en mi vida, ahora estoy bien, no necesito nada más para ser feliz, porque esta gorda como tú le llamas, me da todo lo que necesito, me da mucho más que placer en la cama, me da dulzura y ternura como nadie, y la seguridad que yo buscaba para mi vida y muchas otras cosas que tu no entenderías, las que hacen de mí, esto que soy hoy, un hombre enamorado y feliz de lo que tengo y lo que doy, porque ofrezco mi vida, todo lo entrego por este amor, el pasado, el pasado solo fue una ilusión de días grises y de soledades que asfixiaban a mi corazón, hoy mi corazón es libre de elegir el lugar y tener la opción de con quien quiero estar, hoy mi lugar es este, no quiero ni busco nada más.
Ella al escuchar esto mucho más se molestó, no dijo otra cosa, solo calló, pero en su mente desquiciada intenta buscar la manera de interrumpir este amor, solo que ella no sabe de qué él, no se preocupa por lo que piense o pueda hacer. El ya contó su vida completa a la mujer que eligió y ésta, sabe que no existe nada ni nadie que rompa esta relación, y mientras ella se retuerce de rabia y desazón, la mujer que él eligió lo abraza tiernamente susurrándole su amor, para amarse nuevamente, en esta noche de lujuria y pasión.


Selección de textos escogidos de © Noemí Mocco, elegidos amablemente por la autora, para su publicación en la revista mis Repoelas:





Esa Gorda


Solo de paso


 


Página publicada por: José Antonio Hervás Contreras