Frenética.
Rápida
y constante.
Frenética me hundo
en el devenir
de las horas rotas.
Frenética pronuncio tu nombre
en cada segundo de existencia,
en cada latido
fustigándome en las sienes,
en cada instante
en el que navego
y callo
para no gritar tu nombre.
Frenética me ahogo,
nado a contrafuego
en las aguas turbulentas
de mi hoguera,
nado entre la espuma
ruda y turbia,
entre tu llama
que gime
silencios sin respuesta.
La tempestad
rompió mi cuerpo dividido,
mi alma quejumbrosa
en la noche y su clamor.
Pero permanezco
frenética,
a la espera
de la llegada inexistente,
de tu llegada
que invento
como
un pájaro
lánguido
y veloz.