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Fue mi padre un
gran hombre y lo admiro
personaje de toda mi vida,
un alegre y probó campesino
en el campo nos hizo crecer,
con la brisa del mar que acaricia,
y su brisa del alba al llegar.
Muy temprano se iba al sembrío
canturreando una linda canción,
saludando a las flores y aves
que a su paso solía encontrar.
Nunca tuvo el seño fruncido
y jamás nos habló con rigor.
Siempre tuvo la risa en sus labios,
dio amor y recibió amor.
Hoy que el cielo lo acoge en su seno
y descansa al lado de Dios,
su recuerdo me viene sereno,
sonriendo hablamos los dos.
Fue por él que tantas ilusiones
que forjé allá en mi niñez,
en mi vida se hicieron reales
por las cosas que él me enseñó.
Gracias te doy padre amado
por la vida tan buena y tranquila
que me hiciste vivir a tu lado.
Fuiste padre amoroso y amigo
me enseñaste el respeto y deber.
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