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La vida es una
brisa fugaz,
Ya todo está todo perdido;
No hay esperanza alguna,
Cuando te encuentras podrido.
El olor a carne putrefacta
Invade todo mi alrededor,
mis manos están cubiertas
por llagas pus y dolor,
mis ojos blancos escupen verdes lagañas a los bordes
de mis cristales,
mi boca tiene un olor ultratumba;
moscas, cucarachas y gusanos yacen,
suspendidas en mis amigdalas;
mi legua está morada, la saliva chorrea por montones,
cae babeante hasta cierta distancia y luego es succionado
hasta volver a su lugar de origen.
En mi estómago, la escherichia coli me contamina por
dentro, mis intestinos están obstruidos tanto y mis
pulmones yacen negros,
muy negros y ni que decir de mis bilis;
se encuentra fermentado mi cerebro, contaminado con tanta
basura,
es una mezcla de Ron, Pisco, cerveza, cañazo y vino
con un plato de ceviche que hasta ahora perdura.
Mis piernas cubiertas por varices no me sirven ni para ir
a comprar a media cuadra, duelen tanto que siento que me sangra
el recto al defecar...
No pedí está vida,
No pedí este cuerpo;
Pero así me siento
al no tener corazón.
En esta vida tan injusta
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