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Un silbido del
viento
entra por mi ventana,
en ese arrullo
transparente
escucho un mensaje.
Es la voz de mi amor
que en la lejanía
me dice que
ya no me ama.
¡ Mi mayor desdicha !
El ciprés tímido no se
atreve a protestar.
Como un veloz caballo,
el viento huye sin dejar
de relinchar.
Le sigo con ojos
humedecidos hasta
perderlo entre la
espuma del mar.
Mi mente se revela
y no puedo
dejar de preguntarme.
¿ qué pasó ?
No puedo, me niego
a decirte adiós,
aún te llevo muy
dentro de mí.
Te esperaré siempre,
en medio
de ese camino
que iniciamos juntos.
Hoy es un día
muy triste.
Sé que te he
perdido.
Cada día
te escapas
como el viento.
Mi amor por ti
es eterno.
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