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Eres niña,
niña hermosa,
eres tu mi dulce canto
tu me hechizas con tu encanto
entre púrpura de rosa.
Confundidos son mis ojos
al mirar tu gran realeza
con tu grata gentileza
cuando quedo yo de inhojos.
Manantial inagotable
donde brota cada verso;
tu mi musa, mi universo...
en el tiempo lo inmutable.
Dulce niña en tus candores...
melodiosa... voz de lira
cada vez que se respira,
esa magia en tus amores.
Cual esencia que enamora...
un sentir que me avasalla,
dulce voz que nunca calla
desde el alma donde mora.
Tu ternura me hace verte
como niña en su inocencia
blanca flor es tu presencia
oh mujer... yo he de quererte.
Tu frescura en la campiña,
tu perfume inconfundible;
eres tu lo irresistible...
oh mujer... mi dulce niña.
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