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Como
las hojas de un árbol,
van cayendo nuestras ilusiones,
pausadamente.
Ilusiones de los primeros días,
mueren y se desvanecen gastadas
por la convivencia.
Y otros pálpitos aparecen
y otras convivencias encontramos
a tan devastadora monotonía.
Otras parejas comienzan a conocerse,
a vivir sus propias ilusiones,
volviendo a comenzar la misma rueda,
dicen, del ciclo natural de la vida.
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