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Fría,
la casa fría,
tan fría como mi alma
escarcha que trae la noche,
y un sol que no la levanta.
Ojos color azabache
si pudieran abrigarla,
en una ronda de sueños
iguales que allá en la infancia.
Al despertar pensaría
que cálida está mi casa,
el sol ya juega conmigo
y ha levantado la escarcha.
Fría,
la casa fría,
helada como mi alma.
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