Disfrazada de puertas abiertas
en una casa abandonada.
Y si me tocas el alma,
si tus ojos asoman al pozo de palabras
que pergeño en silencio.
Y si escuchas mi voz rota
en el miedo de tu tacto.
Si mi piel no es mi piel
y el vértigo alfombra de insectos
mis sienes.
Niña escondida en las violetas
de mi vientre.
Tan yerma en la oscuridad.