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Mujer, si la ausencia desdibuja la huella de mi paso,
No creas que ya no persigo tus distancias,
Tras tus caminos voy sereno y seguro,
Aguardando que rompas ese silencio
Que cual velo nocturno se tiende omnipresente,
Impasible y lacerante entre nuestras humanidades.
No creas que me he ido,
Que aburrido y cansado ya no te escucho,
Yo te presiento por entre las mentiras,
Esos subterfugios que pretenden desgastarme,
Pues ya he aprendido lo que se esconde en tu silencio.
Sé que al final de la torcida ruta
Se esconden flores, mariposas y fresco manantiales,
Rosas para regalarte, mariposas para que soñemos
volar,
Y frescos manantiales para saciar en ellos nuestra milenaria
sed,
Que ha de apagarse al fin cuando bebamos el agua desde nuestras
bocas,
Y nuestros cuerpos entre rosas y mariposas,
Descubran lascivos y fervientes que hacer el amor sólo
es hacer,
Pues todo el amor ya lo llevamos dentro.
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