Recorrí en otro tiempo esas playas,
vi tantas noches su lánguida luna amada
que perdí hasta la cuenta de las horas,
e hipnotizada por el rumor de las olas
de mi Cantábrico oscuro y acerado
despeñé mi corazón en sus acantilados.
La mar, serena ahora, lo devolvió a la horilla
envuelto entre su espuma y mi memoria.
En recuerdo de los años que viví
en Algorta (Bizkaia). (2014)