Mar la mar, azul y blanca espuma
Olas con caricias húmedas
Igual a mi alma reluciente y pura
Entre soledades mudas
La mar, silenciosa y aguda
Entre corrientes de espejos
Sorteando veleros
Y un pensar inmóvil a la escucha
De un sinfín de silencios
Recreando los pensamientos
Inmortalizando la tranquilidad
Para el equilibrio emocional
Desnudo como el tiempo
Exigido para el momento aclarado
Al componer un lindo verso
Tal vez de un amor olvidado
Tal vez fue, la maniobra de algún secreto
Caminando por los espejos del mar
En sus corrientes de meandros
Del inmenso mar
El mar, la mar salada en sus dulces sueños
Nada se olvida, todo es ebullición
Desde una terraza artificial creyéndome el dueño
De lo placentero, del mundo, desde lo alto de la ficción
Mis ojos se convierten en azules
Y mi cuerpo moreno con mis canas blancas
Para acariciar las espumas de sal
De la mar rizada.