Vuelvo la mirada
siempre entristecida
a veces perdida.
Mis sentimientos se quieren revelar.
Pero...¿ Por qué no puedo odiar?.
Será que ya no me quedan fuerzas.
En vez de odiar prefiero ignorar.
Los recuerdos duelen aunque estén cicatrizados
por el paso del tiempo.
La vida es insignificante.
Hay que levantar la cabeza
aunque duela el corazón.
Eso pasará.
El dolor del alma ¿Quién lo curará?.