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Cuan alto volé,
¡cuanto te amé!
Y me vi envuelta en una llama abrazadora
que me consumió por completo,
reduciéndome a simples cenizas.
Sin vida, triste, vacía…quedé.
Y una luz tenue que iluminaba cada rincón
pasó delante de mi.
Tus rayos de amor entibiaron mi alma.
No quemaban, no lastimaban…
Me daban esperanzas de amar.
Y resurgí como el fénix!
¡volví a volar!¡volví amar!
Tu mirada es tierna,
tus palabras encantadoras y calmas.
Me resucitas, te resucito…
Hoy desplegamos las alas
en un vuelo majestuoso,
y nos consumimos en una llama
que no mata ,que no daña.
Emprendemos un viaje que nos lleva
a emigrar al lugar más alto,
más bello.
Solos tú y yo.
Emigramos en un vuelo de amor.
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