El
mar de estío destila
una querencia blanca
De luces tibias y rutinas claras
De olas que sanan huellas y borran las heridas
De agosto en las noches calurosas de tu ausencia
No quiero que se pierda la luna en arabescos
Que exprimamos el sudario de un fantasma
Lo que es mío de ese reflejo en tus pupilas
Que se rompa entre tus labios nunca la palabra
La armadura argéntea de San Jorge o de un Arcángel
Y el voraz deseo de los cuerpos convertido
En Leviatán que emerge de la carne
A devorarnos vivos en la orilla
O en el centro mismo de la noche
Robada en tu traición
medida en siglos
Con una espiral de sierpes y de algas
Medusa coronada en el abismo húmedo del sexo
O Circe rodeada de sirenas
Ataré con sogas mis recuerdos para defenderlos
Construiré murallas para nada en esta arena seca
Alzaré torres de vigía o penachos entre espumas
Y sitiaré como Perseo tu resistencia verde en los
enebros
O Troya en bronce por Odiseo decapitada
Para que devuelvas el recuerdo de una noche
Que ya es ceniza gris y no te pertenece